CIC Colectivo La silla

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Chile

domingo, 20 de abril de 2008

HASSAN EL-OUAZZANI - Marruecos

Antónimo

Tu camino
es espinoso.
¿Qué has hecho de la noche
para que se vuelva tan luminosa
de la mañana para que sea tan oscura
de ti para que seas tan diáfana
absolutamente
como el principio
de abril?


La nada

Alcanzarte
por el amor
lleva a la perdición

Alcanzarte
por otro camino que el amor
también lleva a ti

Deja
Entonces
la cosas tales como son
Tu silencio cerca de mi murmullo.

Los profetas excluidos del paraíso.
Sobre
mi balcón
la nada.


Distancia

¿Qué es lo que nos aleja?
El niño que fui. El viejo que seré.
Mi silencio que tú cansas.
La palabra,
la palabra.

¿Qué es lo que nos aproxima?
Tu lejanía cautivadora.
Nuestra fascinación por lo que vendrá.
Mi romanticismo cojo.
Nuestro desvío hacia lo alto.
La mañana,
la mañana.


El vacío

Mi cuerpo no ha cedido
Soy yo el que está cansado.
Alrededor de mí una infancia no vivida.
Una vejez que me hace cumplidos.

Encima de mi cabeza un cielo que juega con la muerte.
No he cedido.
Mis pasos tropiezan.
Sobre mi hombro el aire que llena el pecho de Leila,
la noche que no dibuja los contornos de Leila,
y la lluvia que no moja los cabellos de Leila.
Sobre
mi hombro
el vacío.


Samurai

Yo soy así.

Ofrezco mi amistad a los muertos
Cuando celebras la vida.

Llevo la noche sobre mi espalda
Cuando te extiendes en el alba.

Celebro la nieve cuando el sol
de agosto te ilumina.

Tengo fuerte la mano de los ahogados
cuando la nada me sumerge.

Hago guerras para volverme un héroe
Invento
otras
para ser un mártir.


Biografía

No le he prestado demasiada atención
A la vida.
Aprendí de memoria el Corán
para olvidarlo a los veinte años

Leí el libro de arena
y olvidé leer las líneas de la muerte sobre mi propio hombro.

Visité el Edén. El Atlas.
El desierto. Las ciudades de la tierra.
Pero
olvidé
visitarme a mí mismo.

Traducción de Hossain Bouzineb

Breve reseña

Hassan El-Ouazzani nació en Marruecos en 1970. Es miembro de la dirección de la Casa de la Poesía en Marruecos, y de la Unión de Escritores de Marruecos. Su libro Trust, publicado en Rabat, en 1997, ha sido considerado por la crítica como uno de los principales libros de poemas surgidos de la nueva generación de poetas marroquíes; entre otros, publicó el libro Tregua.

IBRAHIM NASRALAH -JORDANIA

La mano

Es la mano
La bella rama del día
Floreciendo con dedos
Suave como el arrullo de la paloma
Que ni atrapa el viento,
Ni arresta el agua.
Pero se aloja en el espacio
Y abraza la tierra
De la flor salvaje
Al árbol de palma.
Es la mano
la que nos conforta en nuestra fractura,
Nos consuela cuando lloramos,
Nos da solaz en nuestro cansancio.
Es la mano
El milagro del sueño
La leyenda de la creación
Las columnas de luz
O un manojo de ascuas
Que vivifican o menguan.
Es la mano
Un campo, y un ramillete de canciones infantiles,
Y un planeta.
La mano no es un libro, o líneas.
No escrutes los detalles
No leas su silencio

Ni sus contornos
No encontrarás nada.
Todas las líneas que la han invadido
Todas las curvaturas
Son nuestras culpas
De las primeras aberraciones
Al advenimiento de la miseria.
Es la mano
No la leas
Lee lo que escribirá
Lee lo que hará
Y levántala
Levántala
Hasta que se haga un cielo


Días

El primer día
sostuve mi mano mientras dibujaba un ataúd
Entonces me enviaron una corona
Al segundo día
Sostuve mi mano al dibujar una flor
Entonces me enviaron un ataúd
Al tercer día grité a plena voz
Quiero vivir
Entonces me enviaron un asesino

La muerte

En tiempos de mi abuelo
La llamaban: Turquía
En tiempos de mi padre: Gran Bretaña
Nosotros la llamamos: Estados Unidos de América
hemos hecho mucho entonces
Al menos sabemos lo que es,
Para que nuestros niños no malgasten sus vidas
¡Buscando su nombre!


Traducciones de Raúl Jaime Gaviria

BREVE RESEÑA

Ibrahim Nasrallah Amman, Jordania, 1954. Poeta, novelista, profesor, periodista, pintor y fotógrafo. Ha publicado 10 libros de poesía, siete novelas, y dos libros para niños. Entre otras, sus obras publicadas son: Horses are Overlooking the City, 1980; The Last Dialogue a Few Minutes Before the Killing of the Sparrow, 1984; The River Boy and the General, 1987; Storms of the Heart, 1989; The Fox’s Scandal, 1993; Verandahs of Autumn, 1997; The Book of Death and the Dead, 1998; In the Name of the Mother and the Son, 1999; Mirrors of Angels, 2001. Recibió el reconocimiento The Arrar Prize, 1991; The Sultan Oweis Prize, 1987 y The Al-Uweis Literary Award, el premio más prestigioso para poetas en lengua árabe.

SAADI YOUSEF - IRAK

El lenguaje del ave totano

Cuando dijimos: nos hemos alejado de las palmeras, los mares aplaudieron con pájaros y olas. Había un cielo celeste bajo nuestras pestañas. Lo imposible no ha de ser el camino a la taberna de la orilla. La camisa que palpitaba al viento era nuestra enseña de estrellas. Nos aproximamos a la fantasía hasta rozar el pórtico y su copa, y tendimos el tapiz de las acequias para congratularnos con la noria.

No es justa la tierra, trasnochemos con las preguntas del mar en la noche y al alba anclemos los puertos. Todavía hay escarcha en los atracaderos y los cafés se adornan orgullosos con ropajes de peces saltarines y de redes. El musgo todavía reverdece sobre la roca y la copa tiene café con alcohol. En la lejanía, en una oscura llovizna, aparecen las barcas de pesca y en las cercanías, un gorro que flota.

No nos acostumbramos al mar. Aquellos desiertos nos hacen señales en la sangre como pañuelos. En el sosiego del sueño despiertan para poblar nuestros sueños y dicen: ¿Hacia dónde es esa huida? Por sorpresa vislumbramos una caravana de camellos que caminan sobre el agua, oímos los cascabeles, pero nos refugiamos en la quietud de la fantasía y después nos enrollamos el manto como un turbante. Somos marineros con turbantes. Camelleros en los mares. Un duro retiro.

¡Dios de los arrabales! Nos has conservado el lenguaje del ave totano, y el grito del pájaro: ¡shilú! ¿Por qué en un instante se transforman las ciudades en una nube?

¡Dios de los arrabales! ¿Es mucho pedir tener una casa? A los animales salvajes les has otorgado el derecho al sueño cuando cae la noche, a las plantas les has concedido la languidez, y a los pájaros, la calma del bosque en la bendición de la tarde. Padre mío, Dios de los arrabales, tenlo presente, no te has equivocado.

Hemos envejecido, y nuestros nietos se deslizan unas veces sobre la nieve y otras sobre la arena. Y nuestros hijos son asesinados. Las batallas están perdidas, Dios mío. ¿No podrías impedirlas? Tú eres el Todopoderoso, ¿nos hallamos, pues, fuera de tu poder? Hoy, una cosa, mañana, otra, y pasado mañana... ¿Comienza la oración? Estoy en casa ahora, en un pueblo inglés. Cae la nieve, el gato maúlla y mi vino está en la tinaja.

La tierra es nuestra morada, de nosotros, sus hijos. Se decía: Quien cultive la tierra sacará provecho. ¡Cuánto trabajamos hasta ulcerársenos la piel! ¡Cuánto se cansó la tierra! Quizá huyó aquel ángel, quizá convenció a las criaturas de que rezaran. Nuestro pueblo estaba sobre el agua. Nuestras chozas eran de caña y de barro; nuestras ropas, burdos tejidos. Es la tierra. Pero nuestros gritos estaban en los límites del canto, y nuestras estaturas eran elevadas.

¿Volverá a nosotros la tierra? Di: Volveremos nosotros a la tierra. Las palmeras del firmamento tienen la copa morena, morena, morena. Estrella de las alturas: te quiero, morena. Me hallo aquí, en extraños arrabales. Mi casa no es mi casa. Mi gente no es la gente. ¡Desciende, tarde! ¡Hunde tus copos de nieve, frío, bajo los huesos! La ciudad lanza sus luces desde lejos. Paz a nuestro candil en la oscuridad. Paz a quien responda al saludo.



A unos visitantes occidentales

Nos preguntamos, por Dios, por qué habéis venido hasta nosotros;
somos pobres
y bandoleros
y pescadores de un pez que no satisface nuestras necesidades diarias
y polinizadores de palmeras, a veces.

Nuestras casas son
lana,
o caña,
o barro con techos de hoja de palmera, a veces.

Nuestra ropa
es una,
sin colores,
ni cortes ni formas, sin cinto...
Incluso estamos desnudos, a veces.

Entonces,
por Dios, ¿por qué habéis venido hasta nosotros?
¿Os gustan, de verdad, las palmeras y el desierto?
¿Os gustan las casas de lana,
y nuestra ropa,
y el barro techado?

No nos queda,
a nosotros, los desollados, más que mostrar la blancura de los huesos.

No os damos,
os rogamos...


Visitación

La nieve cae sobre el cactus, luego un llanto y un café, una estrella
y campamentos, la túnica del sacerdote alquilada por lobos.
Zapatos hechos de cuero fino. Cómo se estremecen las tortugas en
las playas de Hadramout? La luna plena gime
desde el fondo del río... y las muchachas gritan
en su arrebato. No necesito una bala. Mi única fortuna
en este mundo es el muro tras mi espalda. ¡Qué verde
el pasto en las estepas de Shahrazour! Vi una soga
suspendida. ¿Dónde está Yousef? Estaba en los mercados
de Timbuktu... y trabajaba. Una noche
un barco nos condujo a través de las hondonadas de Djibouti.

Mogadishu lanza carne de cordero a los tiburones. No tengo
destino. Tengo un gato que últimamente comenzó a
contarme la historia de mi vida. Eternidad, siempre acercándote
¿por qué me has traicionado? Esta
tarde aprenderé a beber la brutalidad de las flores.
¿A qué sabe la traición? Una vez viajé
transportado por mi canción. Rueda el tren con los soldados...
Rodando. Rueda. Rodando. Rueda. Rodando...
La nieve de Moscú entibia mis lágrimas. No hay virtud en los pastores
al asentarse y al prepararse para el viaje.
...Las ciudades disuelven las aldeas con el blandir de un dedo.
Mi pan está hecho de harina de arroz crudo y la sal de mis
peces es ceniza. No hay opción de que sea su amante
esta noche en el dormitorio de las muchachas. No... Los sábados
me cierra ella la puerta. Quemaré los papeles.
El inspector puede llegar. En el tren nocturno me adormecí
entre cadenas. Y la silla de madera era mi avión
estrellado. Ellos cantan para ti, muchacha
de la taberna del puerto. Los forasteros regresaron de
su búsqueda de diamantes. En la piedra de Hejja
las águilas de Hemair descansan. Una vez casi
encuentro al niño-luna en mi palma. ¡Por qué
la gente abandonó el parque? No quiero tu mano.
No me lances tu soga andrajosa. Hoy he descubierto
otro torrente:
Bienvenida a la vida... Bienvenida, mi otra amante.

Amman, 23/3/1997

Traducciones de Raúl Jaime Gaviria

BREVE RESEÑA

Saadi Yousef nació en Basorah, Irak, en 1934. Poeta, ensayista, traductor y editor. Ha publicado 27 libros de poemas desde 1952, entre ellos: The pirate, 1952; Stars and ashes, 1959; Away from the first sky, 1970; Poems of lesser silence, 1979; Collected Works, 1980; Who knows the rose, 1981; Paradise of the forgotten things, 1993; All the wine skops of the world, 1995 and The tavern of the Thinking Moments, 1997. Ha traducido a Walt Whitman, Constantino Kavafis, Federico García Lorca, Giussepe Ungaretti y Wole Soyinka, entre otros. Editor en jefe de AL-MADA, Cultural Quarterly. Otras de sus obras son: Diary of the last exile, 1984; Thoughts in low voice, 1987; When in the heights, 1989; y Triangle of the circle, 1994.