CIC Colectivo La silla

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Chile
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domingo, 21 de noviembre de 2010

Marjorie Agosin - EEUU-Chile

Carta de una mujer perfumada

Para escribir cartas de amor
no es necesaria
la cautela
ni el orden
ni encontrar la perfecta esquela
tan sólo encender la lámpara
como se enciende el cuerpo del amor.
Untarse toda,
perfumarse toda
de mieles y sortilegios
elegir la caligrafía más desvelada,
la más humilde.
Entonces, se extiende
se acaricia el empeine de sus plumajes
y comienzan a recogerse las palabras
como el deseo del amor.

II

Para escribir cartas de amor
es necesario estar reposada
elegir las palabras como si fueran banquetes clandestinos
vestirse toda de rojo, color deseo, color relámpago
y decir: en esta tarde arrodillada de luz
yo te amo, te entrego un manojo de suaves palabras
como la llave de mi alma

III

Me ilumino toda al nombrarte
nada se pierde
con llamarte en el bosque fallido
con escribirte como sonámbula como
maga toda vestida
de verde
escribir
más que una carta de amor
basta con extender mi mano hacia la tuya
es esa la
vigencia
del perfume.



Breve Reseña

Marjorie Agosin. Activista por los derechos humanos y escritora. Profesora de español en el Colegio Wellesley.
Es reconocida como una de las más versátiles y provocativas de la generación de escritores latinoamericanos desde principios de los años cuarenta.
Descendiente de judíos rusos y austriacos que fallecieron en el Holocausto, su familia se escapó de Viena para emigrar a Chile donde todavía viven.
Marjorie Agosin que vivió en Santiago de Chile hasta los dieciséis años, emigró a Estados Unidos huyendo del golpe militar que derrocó al legítimo presidente Chileno, Salvador Allende.
Autora del libro "Querida Ana Frank", donde Agosin realiza una serie de poema bilingües, que revelan un notable relación con la muchacha adolescente judía que falleció en los campos de exterminio. Otros de sus libros son:
"Tapicería de esperanza, Hilos de Amor" y "Una Cruz y una Estrella: Las memorias de una muchacha judía en Chile" y "Siempre en otra parte". Ha escrito casi 20 libros de ficción, no ficción, poesía y ensayos. Por ejemplo, este bello poema, "Carta a una mujer perfumada".

sábado, 11 de julio de 2009

Ana Margarita Mireles - Cuba


Habbeas Corpus


Las tres arañas del ensueño hilan

un cuerpo ajeno a su labor de vieja

y mientras tejen la vulgar madeja

en el abismo otros cuerpos oscilan

-

Ensarten mal el ojo de la aguja

ensarten bien, vislumbran los azares

que en un místico ascenso de burbuja

trastocan los designios oculares
-

Colgados, los amargos terrenales

piróforos ingenuos que titilan

esclavos del enigma de la gula
-

¿Quién va a exceptuar los álfidos costales

de arañas como bestias que vigilan

El cuerpo es un arquero que fábula



Cena con Quevedo


El oro brocado en los festones

devora la luz que se avecina

los mármoles sobrios son jirones

de cábala y sombra mortecina
-

Banquete extrañísimo. La estancia

convoca los fríos conjurados

rumoran los ángeles posados

sobre la fuente de voraz fragancia
-

Se extienden bajo el ala de la ausencia

los hijos prodigiosos del orfebre

los vanos esplendores de la grana
-

Derrámanse con tal magnificencia

que a solo dos respiros de la fiebre

se salva su pavor en porcelana



Alegoría barroca


Pasa el centauro por el bien que hizo

con ciertas dádivas, y de costumbre

acatan la altruista servidumbre

los cascos redoblando en el hechizo
-

Y pasa en séquito del tiempo mudo

taimados, garantías, feligreses

y pasa un pájaro también, con creces

toda la vaga soledad que pudo
-

La puerta está cerrada, nada quiere

De cuanto alcanzan las sonoridades

solo un vestigio se atrevió a burlarse

-

El ínfimo pudor de la bondades

la bestia, que en su propia flecha hiere

el placentero vicio de quemarse


Reseña

Ana Margarita Mireles, Guionista, Directora, Poeta y Promotora Cultural. Licenciada en Artes Escénicas, Dramaturgia (Instituto Superior de Arte –ISA-) Especialista en Contenidos Multimedia, con más de 20 años de experiencia en medios audiovisuales, tecnología de la información y formación profesional. Ha trabajado para clientes como Telecinco, Antena3, Microsoft, HP, Caja Madrid, Ibercaja, Pharmion, Solvay, Pfizer, Museo del Escorial, Bayer, entre otros. Autora de programas para Tv cubana como: El Comepiedras Verde (serie de humor), Lo Bello (formato de promoción cultural, actualmente Mirarte), 12 en Punta (revista cultural) Con sus propias manos (serie documental informativa), Vasos Comunicantes (corto de ficción, premio Caracol de guión 1991), SOS Rockers (telemovie), varios musicales, entre otros. Ha publicado poesía en el Caimán Barbudo, Letras Cubanas, Arte y Literatura, y en revistas virtuales como Cañasanta, EforyAtocha… Actualmente es directora creativa de diferentes proyectos artísticos, gestiona el blog de promoción cultural Dperlas y escribe contenidos para medios audiovisuales desde Madrid.

-

jueves, 18 de junio de 2009

NORMA SEGADES-MANIAS - Argentina


Obsidiana. (Bitácora del viento)



Canto de luz por los altivos sacerdotes que interpretan a fuerza de obsidiana las descarnadas voces de los coágulos.

Se embriaga se estremece danza en el aire quieto su altivo majestuoso penacho de quetzales
cuando trepa las piedras
la osada arquitectura de los templos eternos hasta alcanzar el ara
mientras callan los pájaros
mientras duermen las hojas
mientras quiebra el silencio la luz del sacrificio.
Brillan los brazaletes en los músculos tensos
en el brazo extenuado por ofrendas compactas
palpitan las redondas orejeras con plumas las máscaras rituales
y al ritmo de plegarias que renuevan el pacto con los Benefactores
vibran los cascabeles que ciñen sus tobillos.
Porque Él es el Sirviente
el Sumo Sacerdote
intérprete de voces que erizaron la vida con su esperma celeste
que destilaron pulcras su calostro de estrellas desde donde el comienzo
desde donde la lluvia la niebla los enigmas
el crepúsculo ardiendo en pétalos efímeros
y ordena a la obsidiana sus racimos de muerte
y talla la agonía sobre pieles pintadas
y expulsa los relámpagos
y establece en las jícaras su avidez de estertores de coágulos espesos
cuando los dioses hablan en su idioma sin tiempo para nombrar el clima la tierra los solsticios
y escruta cada llaga cada víscera aullante cada pulso en la sombra cada gemido abrupto
cada gota que rueda peldaño tras peldaño
y eleva hacia los cielos el báculo dorado donde enredan las sierpes las toxinas azules los cuerpos poderosos los desnudos colmillos.
Es el Predestinado
el que negocia lunas de ceniza o escarcha
el que firma con sangre la edad de las cosechas.
Es el Predestinado
Amo de los Rituales
Maestro de la Hoguera
Señor de los Cuchillos que encienden las promesas la esperanza salvaje los júbilos prolijos.
En sus ojos de luto se engarzan los presagios
retumban los timbales las sonajas de ausencia
repitiendo los rostros de esclavos de guerreros de doncellas de niños
que marcharon sumisos a morar en la aurora
mensajeros sagrados caminando por sendas donde todo es propicio.






Crímenes en la noche. (Bitácora del viento)

De cómo fue que los soldados españoles se vieron obligados a evacuar la ciudad de Méjico siendo perseguidos, capturados y masacrados por los naturales en la lluviosa noche del 30 de junio de 1520.

Porque hay voces de sangre,
hay filos ciegos
en la noche,
en el viento,
en la borrasca
y aluviones anónimos de niebla
conmoviendo el espectro de la lumbre;
desde oscuras terrazas,
las serpientes
exploran los perfiles de la ausencia,
empuñan la traición,
trizan la vida,
agazapan sus cóleras azules.
Cae una lluvia audaz,
ineludible,
sobre cada esperanza desvalida,
cada ascua de ambición,
cada deseo,
cada pecado,
cada esquirla impune.
El mundo es un desorden,
es un caos,
una región de encono amarillenta
donde se engendran ráfagas de infamia
y el estandarte de la fe,
sucumbe.
Porque hay náuseas atroces,
juramentos,
soledades,
delirios a mansalva,
fugas hacia la cepa del silencio,
demencias insepultas y derrumbes;
el miedo se escabulle,
amortajado,
se desliza por calles en sigilo,
se despeña de puentes y terrazas,
se precipita en piélagos de azufre.
No hay nada,
más acá del horizonte.
Nada,
excepto esta huida miserable
amamantando ruegos y estertores
con los odres resecos de sus ubres.
Nada,
excepto las zarpas clericales
aguardando los signos del eclipse
para hender,
con vehemencia de obsidiana,
el lúgubre estupor,
las fiebres lúgubres.
Nada,
excepto el ritual antropofágico,
el corazón latiendo a la intemperie,
los gritos desollados,
el martirio
naufragando en sus pústulas de herrumbre.
Nada,
excepto cadáveres hediondos
de mirada distante,
inalcanzable,
yaciendo en medio de una muerte absurda,
una muerte sin féretros,
sin cruces,
bajo una lluvia eternamente triste,
eternamente pena acompasada,
eternamente repetido llanto
goteando sobre el duelo,
por costumbre.




Salomé (En nombre de sus nombres)

“Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes, por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo que pidiese. Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.” (Marcos 14:6-7-8)

Escucho,
desde lejos,
las denuncias,
las recriminaciones,
las censuras,
las insidias de bordes insolentes reptando por los muros del palacio
en el eco rotundo de sus voces.
Pero nadie se atreve a ajusticiarlo,
a desnucar sus ojos encendidos,
porque este tiempo ha sido revelado como el advenimiento de otro reino
sobre la piel ajada de los códices.
Yo sólo libro el fuego de la danza al ritmo de sonajas que percuten
junto a los balanceos,
las flexiones,
el arquear obediente de mi torso junto al suave pulsar de los tambores
y ese inmisericorde fanatismo enjuiciando la vida de mi madre
que ya no pueden ocultar las cítaras;
ese apasionamiento huracanado condenando el ritual de mis amores.
Me acosan las miradas de lujuria adulando mi vientre delicado
moviéndose,
sinuoso,
entre los velos
que caen como hojuelas otoñales multiplicando el goce en los azogues.
No lo asesinan leyes ni preceptos,
lo matan mis caderas complacientes,
mi fragancia a hembra en celo
y el alfanje
instaurando entre coágulos desnudos la decapitación del horizonte;
lo mata mi mirada seductora enmarcada por sombras de antimonio
mis piernas impetuosas,
mi cintura,
y el engreimiento de sentirse dueño de la vida y la muerte de los hombres.
Lo mata el erotismo,
la impudicia,
la voluptuosidad adolescente que funda entre mis muslos su desgracia.
En bandeja de plata
su silencio
como obsequio a la puta de la corte.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Diego Maquieira - Poeta de Chile

LA TIRANA
(POEMA)
(1975 - 1983)


Primera Docena

(ya nadie sabe lo que yo hablo)

LA TIRANA I
(ME SACARON POR LA CARA )



Yo, La Tirana, rica y famosa
la Greta Garbo del cine chileno
pero muy culta y calentona, que comienzo
a decaer, que se me va la cabeza
cada vez que me pongo a hablar
y hacer recuerdos de mis polvos con Velázquez.
Ya no lo hago tan bien como lo hacía antes
Antes, todas las noches y a todo trapo
Ahora no.
Ahora suelo a veces entrar a una Iglesia
cuando no hay nadie
porque me gusta la luz que dan ciertas velas
la luz que le dan a mis pechugas
cuando estoy rezando.
Y es verdad, mi vida es terrible
Mi vida es una inmoralidad
Y si bien vengo de una familia muy conocida
Y si es cierto que me sacaron por la cara
y que los que están afuera me destrozarán
Aún soy la vieja que se los tiró a todos
Aún soy de una ordinariez feroz.





LA TIRANA II
(ME VOLE LA VIRGEN DE MIS PIERNAS)



Me caía a la cama rosada de su madre
la cama pegada a la pared del baño
Me caí con velos negros en ambos pechos
cada uno entrando a su capilla ardiente
Yo soy la hija de pene, un madre
pintada por Diego Rodríguez de Silva y Velázquez
Mi cuerpo es una sábana sobre otra sábana
el largo de mis uñas del largo de mis dedos
y mi cara de Dios en la cara de Dios
en su hoyo maquillado la cruz de luz:
la que se la suben de ahí, la D.N.A.
la marginada de la taquilla
la que se la están pisando desde 1492
Pero mi cara ya no está más a color
está en mi doble más allá enterrado
con todos mis dedos y mis dientes en la boca
Yo soy Howard Hughes el estilita
me volé la virgen de mis piernas
había pensado tanto en mí misma.



LA TIRANA III
(PULL DOWN THY VANITY)



Deja de mirarte por alguna vez en el cielo
y sácate ese sombrero elegante, Velázquez
porque te voy a hablar de amor
Eres un brillante ramplón y un sabio
Tal vez el último que haya tocado el alma
de esta pandilla, de estos pajes que hablan
y caen aquí en este salón encantador
Porque dime, ¿en qué otro salón,
sobre qué otra alfombra,
podría haberse juntado tanta mediocre notabilidad?
Que no saben ni lo que es la gran vida
ni un antiguo pebetero de cloisonné
ni un buen polvo lleno de ternura
Velázquez, por favor, echa a los mozos
Porque como ya sé que me has abandonado
y que piensas robarme toda mi plata
No te quedes con todo, no seas tan duro
déjame por lo menos tu vanidad
Deja a un lado tus modales de chambelán
y escúchame que ya no voy a hablar más
El amor que yo llevo adentro es terrible
es como arrasar viento y conmover despojos
se va acercando a los ojos de Dios
va levantando un vuelo de Juicio Final
y se va haciendo tan grande, tan adverso
que ya no hay cómo echarlo abajo
No se te ocurra intentarlo, Velázquez
Nos aplastaría a todos.



LA TIRANA IV
(HOTEL VALDIVIA)



No quiero hablar del medio papelón
Velázquez. Perdóname, pero no había
nadie. No fue nadie a tu estreno
cuando te arrendaste el Hotel Valdivia
para restaurar la Inquisición de Lima
que te quedaba más cerca
y complacer así a tu Iglesia.
Nos recibiste subido en el techo copiado
a la pata al cola de Miguel Angel
Y te tirabas desde allá arriba
a hacer volar la pieza principal
de los Reyes Católicos.
Estaban tus peores amiguitas
La Pío Nono, La Carla y la Reina María
Así fue que tu amigo el prelado buenmozo
que merodeaba por el sector
se persignara como el mar
La media fiesta, Rodríguez, los pocos invitados
que iban llegando volaban por los salones
porque los cuerpos iban en el aire, Velázquez
agarrando lámparas y gritando amor
a los ataques inmisericordes de tus perros
No sabíamos cómo monjas salir de ahí
Y ya estábamos pensando en dar la muerte
cuando te vino un fuerte bajón a la cara
y se te ocurrió echar a volar a la mamá
mente fuera de aquí, y verla paseándose
desconsolada por los pasillos del hotel.



LA TIRANA V
(NICOLAU EIMERIC)



Fue feroz cuando tu enemigo máximo
el más célebre y perverso de los católicos
el jefe máximo, el más perro de la religión
chilena entró a tu casa en solemne ceremonia
buenmozo, con sus negras vestiduras
y acompañado por Olivares. Fue impresionante
todos tus invitados lloraron al verlo
Entonces le ofreciste tu sofá de Boeri
y mandaste prender los candelabros
para darle más cabeza al ambiente
Le presentaste a la Alessandra Mussolini
por si acaso conseguías perturbarle el alma
y por poco no se te acaba la fiesta
porque había que tener cojones
para irse a meter ahí después de todo
y uno que como tú conocía al demonio
Te costó mucho mantener la calma
entre tu familia, habián varios que ya
querían echárselo. Pero estuviste seco
al darles de una pasada, con los Aulenti
yéndose para atrás por las paredes
del medio salón, porque se trataba de no tocarlo
y porque no podías dejar que la cruz
se te fuera de las manos en ese momento
Me oyes Velázquez? Te estoy hablando.



NUESTA VIDA Y ARTE

i
CASTRATI



Haber sido unos grandes copiones
Fue lo nuestro. Copiamos en ediciones Urtext
Y lo poco que hicimos, lo hicimos
A expensas de habernos volado la cabeza
Que se nos moría de hambre.

Quisimos ser iconoclastas mitómanos
Lenguas desatadas del porvenir
Pero se nos pasó algo peor:
Seguimos los terribles dictados
De la tontona crítica oficial
La que, con sus buenos oficios
Nos convirtió en perros falderos
Respetuosos de una ya larga tradición
Que venía recién saliendo del horno.
La eunuca, que no hace muchos años
Suprimió las peleas de gallos
Siendo que éramos gallos de pelea.

También no, nuestra monja superiora
Que sabía mucho de vida y arte
Inventó la homilía chilena contemporánea
Y nos dijo que la papa había que buscarla
En las grandes obsesiones religiosas
De los viejos místicos malditos.
No hay que olvidarse que al ateo Borges
Lo agarró la Inquisición un mal domingo
Y le dio cuatro latigazos en la espalda
Contra eso no había nada que hacer
Y entonces todo acto creador
Nos produjo un aburrimiento muy nuevo.

Así, nuestra vida y arte acabó afuera:
El pianista norteamericano Arrau
Los franceses Matta y Raoul Ruiz
El neurocirujano panameño Asenjo
El autopoieta Humberto Maturana
El parisino Marqués de Cuevas
Y otras pastas muy cojonudas.

Pero no se aflijan mis doctos perros
Y chupemos juntos de este gran bombo
Aquí esta noche en el Teatro Municipal.
Pasa, pasa Derrida, estás en tu casa
Aquí no nos cuesta nada hacernos famosos.


ii
DOLCE CUORE
A ESTE DEJAMELO A MI VELAZQUEZ

Pero te advierto una cosa, Mister Sotana
Le vamos a poner más color al gallinero
Y te voy a dar bien de comer esta noche

Yo, la más Peckinpah de este Convento

Te la estoy dando a pedir de boca
Pero no como carne a los leones
Sino como carroña a los cuervos

Te pondré la otra mejilla y mucho más:
Haré todos los arreglos
Para que no perdamos contacto
A lo largo de la Historia

Después te regalaré el más intenso paisaje
Que tú escojas a la entrada del inferno
Ahí estaré esperándote con mis fiestas
Con mi estrella brutal encendida como un faro
Y con mis Sea-Harrier que te escoltarán
Rodeados de ángeles hasta mi carpa

Va a ser un encuentro muy duro, Georgie Boy
Pero nos van a sobrar las llamas


iii
LECTURAS NEGRAS

Ricardo III, Charles Manson
Ludovico el Moro, Zapata.
Mis amores inmisericordes
Y más malos que la sangre.
Mis superhéroes de la cultura
Que tanto amé y admiré.

Los drugos que echaron por tierra
Nuestra noble ilusión de la raza:
El hombre no era un noble salvaje
Sino un salvaje innoble, muy lejos
De la mentira romántica de Rousseau.

¿Me están oyendo filósofos religiosos
Hombres santos desconcertados por la luz
Que contemplan el mar y piensan cruzarlo?
Perdonen que me ponga tan hocicón
Pero ¿qué es lo que ha unido Dios
Que no lo haya separado el hombre?

Estamos saturados de sueños
Y hambreados de saciedad.
Pero algunas mentes de aquí
Todavía son como el calíz:
Ellas viven tan arriba
Que bien pueden olvidar el valle.



EL ANTIGUO TESTAMENTO CHILENO
(De "Del diluvio en Chile" del P. Diego de Rosales
que "Oyó filosofía en Alcalá y dibujó una viva imagen
de los desencantos de esta vida



No tienen estos indios de Chile
noticias de escritura alguna,
sagradas ni profanas,
ni memoria alguna de la creación
y de el principio de el mundo
ni de los hombres:
sólo tienen algunos barruntos de el Diluvio,

por haberles dejado el Señor algunas señales
y aunque de él no tienen noticia cierta
ni tradición,
por las señales coligen haberle habido.

Y es que tienen muy creído
que cuando salió el mar
y anegó la tierra, sin saber cuando
(porque no tienen serie de tiempos
ni cómputos de años)
se escaparon algunos indios
en las cimas de unos montes altos
que los tienen por cosa sagrada.
Y en todas las provincias
hay algún cerro de grande veneración,
por tener creído que en él se salvaron
sus antepasados de el diluvio general,
y están a la mira para,
si hubiere otro diluvio,
acogerse a él para escapar.

En el número de los hombres
que se conservaron en el diluvio
hay entre los indios de Chile
grande variedad, que no puede faltar
entre tantos desvaríos.



SEGUNDA DOCENA

(Me han sacado de mi más de allá)



LA TIRANA XIII
(NADIE SABE LO QUE YO HABLO)



En el pabellón de los santos, yo La Tirana
a fuego cruzado por las entradas
me pego la media volada de mi misma vida
Está la cama, está el retrato de Olivares
sólo dos sábanas transparentadas
al contacto de mi cuerpo:
llena de puntos 50 en cada esquina de salida
de mí misma la fachada del desnudo de Dios
Me caí, estoy empantanada en la belleza
me abro hoyos para que salga mi cuerpo
y me salgan hostias de los hoyos
Me ven soplada por vientos que suben
ya nadie sabe lo que yo hablo
blanca como papel apenas me ven la vida
pues me han sacado de mi más de allá.



LA TIRANA XIV
(AD MAIOREM GLORIAM NORMAE)



Me di un baño de tina
llevada de mi biblia
me bebí los 90 grados de alcohol
me lavé el pelo con leche
me quedé unas horas peinándome
me hice tocar abajo por primera vez
pero hay más:
me puse algodón en los labios y los pegué
Entonces dí vuelta la tina
y rodé por el agua contra los vidrios
intacta, con mi cuerpo iluminado mirándome
mi pelo atascado en la cruz del rosario
me volé la luz dándome de lleno
en el espejo blanco sobre las sábanas de mi cama.

Ahí entró a mi misa el Demonio
mientras me hallaba en el altar mayor
depilándome, y lavando mis heridas
enamorada a solas
del Diego Rodríguez de Silva y Velázquez
para ordenarlo virgen de mí
mientras me tocaba de hambre la rajada gruta.

Mi nombre es vivo en este hoyo
acabaré singular
con mi mente en el cielo
espabilando a las profetas, a mis hermanas Marías
Acabaré singular envuelta en mi manto de oraciones
con mi cuerpo en mi poder
seré la desconocida acabada
una media hostia en el cielo abierto nunca
dice Dios nadie más.