CIC Colectivo La silla

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Chile

martes, 1 de julio de 2008

Daniel Rojas Pachas - Perú

I

Delusión

Y conjugada la palabra como el rito y gracia del cual todos bebemos, un aullido partió mi

[nada…

Y la del resto; cobró un cetro y voz de hierro, conquistando hasta la última carencia,

mi carente totalidad, amada inocente, postergada en cuclillas,

debió reclamar el silencio antiguo, la consuetudinaria razón de olvido, también fulminada

[por el rayo.

Ese opaco martirio y pentecostal obsesión.

Ese rellano compartido, lar de corderos, fagocitando al hombre, ladrón de almas, siervo

[atado a la madera y huérfano de río.

La palabra, su cuna, morfina, incensario, tumba, remanso, DIOS, sentido y anatema.

Y en los canales anfractuosos del gólgota hogar de locos,

no pude abrir la multitud como un mar de carne y huesos,

siendo inundado por la durmiente pasión y sopor castizo.

Desde el gozo entero, gradación urgente y medular desliz, debí reconocer el frío golpe

[violáceo,

humillado placer de convertirme en piedra al fondo del saco,

hundiendo al bebé, anegando el sentido, pobre niño mudo, víctima del Aleph.


XII

Cabeza.

Al amigo piedra.

Gran mitómano, padre, abuelo, ídolo de roca. En tu inmensa barriga de atlas, en tu continua barba de tierra y fuerzas ominosas, acoges la pálida y rencor bohemio de superhombre, protobestia y madre infinita. El ramaje de tu pecho, la curvatura de tu amplio mundo pensado, requerido, soñado en tus pesadillas de paraíso perpetuo, rompe como látigo en la rugosa y paciente espalda del imprevisto. La ambigüedad del fusil y carga lluviosa, todas armas perdidas, todas memorias castigadas, en nuestro maltrecho y débil corazón. A tu lado, tú, Cronos de árboles inmensos, heredamos en luz muerta, el pulso pantanoso de tu caminar dantesco. Caminata de toro ardiendo, a zancadas, abrasado a bramidos gruesos, resquemores gimen y en tallos que la retina no alcanza, no dibuja, ambiente por atmósfera de crecidas Leviatán, caen como pélidas señales de tu prosa, caen los genios de tu boca sobre cada ruta y pasaje venturoso, aquellos relámpagos calientes, fijos obsesos, neuróticos placeres que liberan del camino injusto, denuedo parido en la mafia del perdón. Consumidos, calcinados, por tu baba de Satán, pasión de fuego obsidiano, pasión de demiurgo ambiguo y portentoso escritor, creando al cielo con una metáfora de hielo y salto de agonías, jamás cegado ante los mares, nunca indiferente ante las criaturas y fantástica paridera, aún no escrita en tu evangelio de terror… Como Zeus encorvado, Como Gilgamesh satisfecho, los truenos de tu cabellera placida y los parásitos de tantos rincones olvidados, recogen en pedazos, a cada huérfano marchito, nosotros, poetas desperdigados en la clepsidra sin cuerda, locura bendita… Reclamamos el sello de tu sangre imperial, maestro dionisiaco, carnavalesco y epónimo conquistador del llano. Agusanados, pariendo en cada patética sinapsis conquistada por el miedo local, la mediata razón y esclavitud de lágrimas… el ruidoso huerto es nuestra mansión… Y castigados, en la metamundana oquedad del diario trajín, somos tejedores de tu cobija, reposo para las uñas astilladas y tu gula, hambre de montaña alegre, ingesta de tempestades, la piedra digital de este Sísifo devorado por sus desviaciones, bastarda prolongación y amplitud de tu futuro Partenón.

Tú, Prometeo anclado en las voces coléricas y fértiles pies de este cuerpo celeste. Luchamos juntos en la comunión del solipsismo pleno, luchamos contra nuestra propia ración de brebajes carcelarios y sueños de fracaso y tú, magnánimo falseador del universo, maestro jugador, anarquista repartiendo la baraja caótica, con tus índices tutelares, tentáculos de infraverso depravado, enciendes la magia del simple cotidiano, pecador de ideas inconclusas, las llagas del tiempo, la cicatriz marina del liquido horario, inunda las gargantas pasadas, pesadas, tanta cuna y fermentado para tanto críptico verbo desaforado… Inicia el festín de antiguo prostíbulo, camas en hinojos y hebras piojentas que hieden a guerra perdida, a fruto rodando de mano en mano, en los féretros y caldos rompientes. Defenestrado el muladar y la continental servida en bandeja para comensales ciegos, la comida clama un anciano curandero y su sabia rotosa, su oclusa semilla, parpado muerto en el común ingrato ojo, recibe a patadas en las costillas a cuanto lascivo poeta falso, afrancesado mendigo de aplausos y cobarde fundador de mares, pequeño dios y vate burlador de mujeres, apéndice de la academia, anti-negador, anti-hombre imaginario de su cinismo inocuo, se pretende imponer, reinar en un lar de tuertos y tullidos hombres, la furia de tu rojo canto, de tu hades golpe a la quijada, libera de emoción la soledad, el bramido, ese infernal rugir que no acaba, hasta que acaba al principio total.

Cabeza y Delusión - Del poemario inédito GRAMA.

Poemas inéditos.

Sorna.

Simplona visita al cirujano polar
como el esfuerzo exploratorio,
de una lengua adormecida.
Como el ingenio de un niño,
que pide heroína antes de hablar.
Los gritos circulatorios

del padre encerrado en sus muletas,

árbitro y juez, del séptimo cielo,
serpiente que muerde sus ilusorios pies,
la santificada runa, de todos,
los hijos de la gran errada madre terrena
pide un alto y tregua de silencio.
Al caníbal incienso.
Al heavy metal
de tu mano aplanadora
y la virgen, despeñada
en el napalm
como alimento para marabuntas de acero,
tiñe la orgásmica confabulación del haz
perdido en el eco
y la sorna,
entre las piernas de esa voraz máquina de sexo,
helicóptero de tripas.
Recibe un abrazo de la corte
y todos,
mirando
en - cadena - nos,
sentimos genios,
del miedo,
del medio.

Electroshocks

Fotogramas interdictos,

sonoras teclas de una máquina,
eléctrica galería.
Grama de tubos grises,
encierro y verdades a medias…
Con shocks sobre el cuerpo
y la radio encendida,
al ritmo del tiempo
al compás de los dedos
y las teclas,
proscritas señales, desde la oculta frecuencia.
Esta es-fera
inter-fiera, nimia,
con sonido de hombres
con sonante de eriales y hembras escorpiones
El acordeón solar;
Sigue rugiendo.




Biografía.

Daniel Rojas Pachas, Nació en Lima-Perú, el año 1983. Actualmente reside en la ciudad de Arica. Incursionó en literatura a partir de los quince años, inspirado por Kafka y Carroll. Desde entonces la escritura ha sido vital. Estudio tres años derecho, carrera que abandono por razones existenciales que lo empujaron a su verdadera vocación, la escritura y la enseñanza de Literatura. Área en la que se desempeña al interior de la universidad. En el 2006 publicó su primer poemario Música Histórica, la cual cierra una etapa al condensar su quehacer lírico hasta ese momento. En el 2007 publica Delusión poemario cuya línea intimista y desconcertante se ampara bajo la visión del Somatismo. Esta preparando otro trabajo lírico llamado Grama. Ha participado en colecciones y antologías de Cuentos y Poesía, ha ganado concursos a nivel universitario y local, y reconocimientos internacionales como el Bendito sea tu cuerpo de poesía erótica. Actualmente desarrolla proyectos de investigación literaria en la universidad, un proyecto Fondart: Análisis pragmático de cinco novelas Latinoamericanas Generacionales y su novela “La Región Indecible”. Además de la labor en aulas, su interés por difundir las letras la lleva a cabo por medio de talleres de poesía en la Universidad de Tarapacá Grupo MAL y Clepsidra, la realización de eventos como el primer recital de poesía joven (24 de abril del 2008) y publicaciones en red con la Revista Cinosargo, la cual dirige. Es además corresponsal literario en el diario el Morrocotudo y miembro de la Sociedad de Escritores de Chile filial Arica.

Blog Personal: http://www.danielrojaspachas.blogspot.com

Revista Cinosargo: http://www.cinosargo.cl.kz

Publicaciones en el dirario El Morrocotudo: http://www.elmorrocotudo.cl/admin/perfil/728


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